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Redes sociales para promotoras inmobiliarias

Dos cuentas, dos trabajos. LinkedIn es donde se deciden suelo, financiación y socios, y funciona con la cara del dueño, no con el logotipo de la empresa. Instagram es donde el comprador ve subir la obra hasta que abre el piso piloto. Se mide en leads por social. Nunca likes.

Videollamada de 30 minutos. El documento de auditoría y el plan de 90 días.

Frame of a residential building under construction at dusk, the silhouette of a
        tower crane cut against the sky.
Imagen de dirección de arte, generada

Un feed lleno de renders que no convence a nadie

Cielos azules, una pareja riéndose en la terraza y un pie de foto que acaba en «tu nuevo hogar te espera». Es el mismo post que publica toda promotora, así que se lee como publicidad y se trata como publicidad. Mientras tanto la grúa, el hormigonado y el primer forjado —lo que el comprador sí mira— no llegan nunca a la cuenta.

Social

LinkedIn del dueño y de la empresa, tres posts por semana

Escritos en la voz del dueño sobre suelo, licencias, costes, ritmo de ventas y las decisiones que hay detrás. Es la cuenta que leen inversores, propietarios de suelo y socios.

Instagram de promoción, cuatro piezas semanales más stories

Avance de obra, calidades, plantas, barrio y jornadas de puertas abiertas. Grabado como obra, no como folleto: la obra es el contenido.

Calendario pegado al plan de obra

Los hitos se planifican contra el cronograma real —cimentación, estructura, fachada, piso piloto, entrega— para que la cuenta tenga algo verdadero que contar cada semana.

Community management sobre la pregunta comercial

Comentarios y mensajes respondidos y volcados al CRM. Un «¿cuánto vale el de dos habitaciones?» por privado es un lead, y se trata como tal.

Informe de leads por social

Tráfico, formularios y mensajes atribuidos a cada cuenta. El alcance y los seguidores aparecen como contexto, nunca como resultado.

Cómo se trabaja

  1. 01

    01 · Separar las dos cuentas

    El LinkedIn del dueño y el Instagram de la promoción tienen público, trabajo y métrica distintos. Mezclarlos es la razón de que la mayoría de cuentas de promotora no le digan nada a nadie.

  2. 02

    02 · Capturar a pie de obra

    Plan de grabación contra el cronograma para tener material antes de necesitarlo. El avance de obra envejece mal cuando se persigue a posteriori.

  3. 03

    03 · Publicar y responder

    Tres posts semanales en LinkedIn, cuatro piezas más stories en Instagram, y toda pregunta comercial respondida y anotada en el CRM el mismo día.

  4. 04

    04 · Cortar lo que no produce

    Revisión mensual por formato. El que trae tráfico y mensajes se repite; el que sólo trae alcance se retira sin ceremonia.

Qué cambia

  • Los propietarios de suelo y los socios llegan sabiendo ya quién es el dueño.

  • La cuenta de la promoción agenda visitas en lugar de coleccionar seguidores.

  • El comprador ve subir la obra y llega a la jornada de puertas abiertas medio convencido.

  • Social tiene un coste por lead que puedes poner al lado del del portal.

Preguntas

¿Tiene que salir el dueño?

En LinkedIn sí, y ese es el sentido del canal. Los posts se escriben para él y los aprueba él, pero una cuenta de empresa sin cara se lee como un gabinete de prensa y se ignora.

¿Lleváis también social de pago?

Amplificación de pago de lo que ya funciona en orgánico, sí. Un presupuesto de medios encima de un feed que no produce nada sólo consigue que la nada llegue antes.

No queremos enseñar la obra sin terminar.

Entonces la cuenta no tiene nada que contar durante dos años. La obra bien grabada genera más confianza que un render, porque el comprador ve que se están cumpliendo los plazos.

¿Y los likes y los seguidores?

Van en el informe como contexto. El vocabulario de esta casa es leads, visitas, preventas y ventas, y a social se le juzga por los dos primeros.

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